En su primer día de vuelta en la Casa Blanca, Trump firmó una serie de órdenes que reorientaron la política energética estadounidense hacia el petróleo, el gas y el carbón. La geotermia fue la excepción entre las renovables. Los analistas consultados por AP señalan motivos que tienen poco que ver con la agenda climática: genera las 24 horas, buena parte de sus equipos técnicos viene de la industria de hidrocarburos y la tecnología de perforación es en gran medida la misma.
Además cuenta con apoyo de los dos partidos en el Congreso, algo poco frecuente en materia energética. Alex Kania, managing director de Marathon Capital, le dijo a AP que el interés del gobierno no lo sorprendió, y apuntó a la confiabilidad del recurso y a su solapamiento con la producción convencional. Para el sector, la consecuencia concreta es que la geotermia carga con menos riesgo político en el mercado estadounidense que el resto de las renovables.



