Quaise no perfora con trépano. Usa un sistema de ondas milimétricas desarrollado durante más de una década en el MIT que vaporiza la roca en lugar de desgastarla, con el objetivo de alcanzar temperaturas de 300 a 500 °C en casi cualquier punto del planeta, a más de 5 km de profundidad. El año pasado la empresa atravesó más de 100 metros de granito en su sitio de pruebas en el centro de Texas, la primera vez que la tecnología llegó al basamento rocoso a escala real y fuera del laboratorio. Hoy está cerca del kilómetro en ese mismo pozo.

La ronda fue liderada por Prelude Ventures, con inversiones estratégicas de JERA —la mayor generadora eléctrica de Japón— e Idemitsu, una de las energéticas integradas más grandes del país. Participó prácticamente toda la base de inversores previa. El Project Obsidian se ubica sobre concesiones geotérmicas federales en el Deschutes National Forest, en Oregón, tiene potencial de escala gigavatio y prevé entregar sus primeros electrones a la red en 2030. Según la compañía, en los próximos meses se anunciarán tramos adicionales de capital y deuda a nivel proyecto.

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